A Brasil en el crucero Costa Victoria, por Zulma
Mi viaje en el crucero Costa Victoria del 12 al 21 de enero 2012
En términos generales puedo concluir que el viaje fue satisfactorio. Ahora, pormenorizando, paso a calificar algunas cuestiones.
1.- La promoción, descripción, venta y detalles administrativos: MUY BUENA. Todo me fue informado de acuerdo a mis requerimientos (vía e-mail o en forma telefónica), recibí la documentación necesaria para el viaje en tiempo y forma.
2.- El barco, (Costa Victoria) en términos generales, respondió a nuestras expectativas, excepto:
a) la cabina (muy pequeña, cosa que no me fue informada pues hubiera accedido a otra de mejor calidad y espacio).
b) En días de navegación, las piscinas resultan pequeñas y pocas.
c) En días de navegación y aun en otros momentos, se hacen grandes colas para poder acceder a las comidas (excepto a la hora de la cena, en que uno tiene asignada una mesa).
d) Los jacuzzis (cuatro) si fueran usados correctamente permitirían el acceso a gran cantidad de personas, pero los “excesos” de uso, el acceso de niños menores de 16 años -mas allá de las reglas- en los mismos, no lo permite.
e) Los espectáculos presentados en el teatro, han sido en la mayoría de los casos de una calidad superlativa.
f) El exceso de presencia del grupo de baile (con sus insistentes coreografías) en los lugares para bailar no permite -en muchos casos- disfrutar de veladas románticas cuando así se desea.
g) el grupo de animación, es excelente.
h) en cruceros, en los que la mayoría de los asistentes son sudamericanos de habla hispana (chilenos, paraguayos, argentinos, uruguayos) debe tenerse en cuenta que el personal de servicio conozca el español, pues en muchos casos es prácticamente imposible hacerse entender por mozos, mucamas, etc.
i) Las excursiones, no responden en calidad a los valores cobrados y también presentan la contrariedad de guías que no manejan un español fluido.
j) Las comidas -a excepción de la cena en el restaurante- son de poca variedad.
k) Simulacro de emergencia: estuvo previsto para la hora 18, con lo que unos minutos antes, muchos se alejaban de la piscina o de los lugares donde se hallaban para dirigirse hasta el camarote en busca de los chalecos salvavidas. Fuimos direccionados desde los puntos de reunión al puente indicado como punto final de reunión. Nos reacomodaron en filas de a tres sin explicarnos el porqué de como debíamos acomodarnos (mas allá del conocimiento que todos tenemos y seguramente el personal da por descontado: niños, mujeres y ancianos delante, etc.). Mientras que esperábamos -mas allá de las expresas prohibiciones de llevar cámaras de fotos o filmadoras encendidas, cosa con la que estoy totalmente de acuerdo- el personal de la Tienda fotográfica realizo fotos que después expuso para la compra por parte de los interesados?!. No escuchamos, ni siquiera sabemos si alguien explico que la luz de emergencia de los chalecos se activa al tomar contacto con el agua, ni en que momento debían usarse los silbatos que teníamos. En conclusión, para mi: deberían extremarse las explicaciones y las formas de organizar estos simulacros de emergencia, máxime teniendo en cuenta las nefastas últimas experiencias vividas en otros cruceros.
Más allá, de lo consignado, nuestra actitud ante las contingencias, siempre ha sido la misma: disfrutar todo lo que se pueda, pero hacer saber a los interesados aquello que -a nosotros particularmente- no nos ha satisfecho plenamente. No obstante, creo que algún día volveré a experimentar con otro crucero.
Espero que el presente detalle sirva para mejorar el servicio y no sea tomada como una simple queja.
ZULMA ELINA CASAL





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