Lamentablemente fue nuestra primera experiencia en crucero y dejó mucho que desear. Si bien el personal fue excelente, el trato en todo momento de primera, el barco y algunas personas de la tripulación más vale perderlas que encontrarlas.
Embarcamos en Atenas, Grecia, sin ningún tipo de problemas. Habíamos pedido los dos camarotes con camas grandes porque íbamos mi esposo, yo, mi mamá y las dos nenas. En las camas grandes era más fácil acomodar las nenas para que no se fueran a caer. Nos dieron los dos camarotes con camas singles, y cuando reclamamos nos dijeron que en realidad habían muy pocas cabinas con camas dobles. Pero si eso hubiera sido todo….
Según nos informaron en la reunión explicativa, las excursiones en un determinado idioma se hacían si tenían un número mínimo de inscriptos, sino se suspendían y uno tenía la posibilidad de elegir si la hacía en otro idioma o no.
El segundo lugar de visita era la Isla de Rodas. Teníamos una excursión a Lindos, la tumba de Agamenón, etc. Grande fue nuestra sorpresa, cuando una vez que hubo arrancado el colectivo en la isla, nos dimos cuenta de que estaba lleno de griegos (contra los cuales no tengo absolutamente nada) y solo íbamos unas 10 personas de habla hispana. Obvio, la guía griega, y habló el 90% del tiempo en griego. Nos perdimos todas las explicaciones, primero explicaba en griego y media hora más tarde en español. Además, se la pasó bromeando en griego con los otros turistas, cosa que cualquiera sabe que es de pésima educación.
Cuando reclamamos en la oficina de las excursiones en el barco, nos dijeron que no podían hacer nada, que iban a contactar las oficinas en Miami, etc. Por supuesto que no nos reintegraron el dinero NUNCA.
Como si esto fuera poco, a mis nenas ese mismo día les dio un ataque de tos. Por supuesto que yo llevaba los medicamentos que ellas toman y mi seguro. Dado la gravedad del caso, llamé a mi seguro y me dijeron que no había tiempo de arreglar el traslado a una clínica antes de que zarpara el barco, así es que las hiciera atender a bordo. Grande fue mi sorpresa cuando me atendió la enfermera cubana, media dormida, y después de explicarle mi caso, me dijo que la doctora tampoco me iba a poder solucionar el problema porque era rusa y no conocía de medicinas griegas. Yo quería que me dijera que medicina podía comprar que les hiciera más efecto que la que yo tenía. Así es que la doctora rusa, sabía menos de drogas universalmente usadas para el tratamiento de la tos en niños que yo!!!!! Además, me dijo que ellas no atendían niños!!!! Entonces….¿para que los aceptan en el crucero? La doctora rusa o de donde quiera ser, tiene la obligación de conocer de drogas para dolencias comunes y no tan comunes y pediátricas también.
En fin, tampoco me podía decir donde encontrar una farmacia de turno día domingo en una isla. Por suerte, siempre hay gente buena por el mundo, y entre un vendedor en un puesto en la peatonal, y un vendedor ambulante de frutas secas, me dieron las indicaciones en un pobre pero efectivo inglés (que gracias a Dios yo domino) y después de caminar casi una hora, llegué a una farmacia…..cerrada!!!!! Pero Dios me ayudó otra vez, y la farmacéutica que estaba haciendo limpieza me abrió y después de explicarle las drogas que tienen los medicamentos que yo les doy a las nenas, me vendió un jarabe para la tos!!!!
Cuando llegamos de regreso a Atenas, nos habían autorizado desde las oficinas de Miami a permanecer en el barco hasta el mediodía. El Sr. Knaggs, Director del Crucero, es la persona más ordinaria que he conocido en mi vida. Le molestó que nos quedáramos entonces nos dijo que no podíamos ocupar ninguna de las cabinas que teníamos!!! El Blue Monarch es un barco muy chiquito donde solo hay un restaurante al aire libre y uno cerrado, por lo tanto no teníamos muchas opciones donde quedarnos con dos nenas chiquitas!!!! Después de discutir y de no llegar a ningún acuerdo, llamamos a la agencia de viajes, y cambiamos el horario de desembarco.
A nuestro regreso envié en varias oportunidades un mail pidiendo las explicaciones pertinentes a estos problemas. Por supuesto que todavía estoy esperando una respuesta. Ni siquiera se han dignado enviar una respuesta automática de que alguien, aunque sea el ordenanza, ha leído mi mail.
Saluda atentamente,
Maria Mallea
Argentina